domingo, mayo 17, 2026
Ardilla Osada

Biodiversidad en los cultivos: una carta a nuestro favor

31vistas

Desde que comenzó la agricultura hace aproximadamente 10,000 años, los ecosistemas se han modificado por el cultivo de plantas para obtener recursos agrícolas. En un agroecosistema, interactúan plantas cultivadas de importancia económica (como maíz, frijol, chile, calabaza etc.) con poblaciones de insectos, malezas (plantas no cultivadas) microorganismos (bacterias, hongos etc.), mamíferos, entre otros organismos, y en conjunto forman una biodiversidad sujeta al tipo de manejo agrícola (Sarandón, 2014).

En el manejo agrícola, los cultivos pueden consistir en la siembra de una (monocultivos) o más de una variedades o especies de plantas (policultivos). En los policultivos existe una mayor biodiversidad que promueve la estabilidad ecológica necesaria para obtener recursos agrícolas durante mayor tiempo. Sin embargo, el método más frecuente en la agricultura moderna, es sembrar monocultivos y utilizar grandes cantidades de pesticidas para eliminar malezas y plagas, ya que algunas especies de malezas pueden llegar a ser dominantes y formar poblaciones extensas que perjudican el crecimiento de los cultivos, y los insectos pueden causar daños directos (herbivoría) o la propagación de enfermedades. Este enfoque de producción ha servido para obtener alta productividad y cultivos homogéneos para fines comerciales, sin embargo, el uso excesivo de los pesticidas ha generado que algunas especies de malezas e insectos desarrollen resistencia a estos agroquímicos (Heap, 2026), por mencionar un ejemplo en México se reportan 17 malezas resistentes (Figura 1). La resistencia implica que los herbicidas pierdan eficacia para control las poblaciones de malezas, y la aparición de especies dominantes (pérdida de biodiversidad) que afectan en general a la productividad del cultivo. Además, la aplicación de herbicidas también ha promovido la siembra de cultivos transgénicos resistentes (por ej. algodón, maíz y soya), que no se ven afectados por los herbicidas.

Figura 1. Imagen obtenida de Heap, I. The International Herbicide-Resistant Weed Database (2026).

Un ejemplo claro de los problemas que trae la pérdida de biodiversidad, es el cultivo del plátano, Su variedad más comercializada Cavendish se siembra generalmente como monocultivo y en su mayoría se reproduce a través de técnicas que producen plantas clones iguales a la planta madre (cultivo in vitro), esto significa que todas las plantas del cultivo de plátano Cavendish tienen el mismo armamento genético (son genéticamente iguales) para responder a las enfermedades. De tal suerte que, desde hace algunos años, alrededor del mundo, cultivos del plátano han sido invadidos por un hongo (Fusarium oxysporum f. s) que causa la enfermedad del marchitamiento ocasionando pérdida completa de las cosechas (FAO, 2026). En este ejemplo, se podría decir que la falta de diversidad en el cultivo, ha ocasionado la expansión de la enfermedad del marchitamiento y pone en riesgo la disponibilidad de este alimento en un futuro próximo. 

Existe una creencia de que, debido al crecimiento de la población global, se deben priorizar sistemas agrícolas basados en pesticidas y fertilizantes químicos, para obtener la mayor producción posible en un tiempo corto. Sin embargo, este diseño no considera la conservación del ecosistema, generalmente deja fuera a familias agricultoras, y no provee el recurso agrícola para las generaciones futuras (no es sustentable). Las consecuencias conocidas han sido costosas para la ecología y la soberanía alimenticia, ya que ha llevado a la pérdida de biodiversidad, a una alta dependencia a los herbicidas y a los cultivos transgénicos resistentes a éstos para obtener producción, además de consecuencias para la salud humana derivadas de la exposición a los pesticidas, que aún no se conocen del todo. Desde hace más de 10 años, el glifosato se conociera un compuesto cancerígeno (declarado por la OMS en 2015) y a la fecha se ha encontrado en saliva humana, diversos productos alimenticios como pan, cereales, acutes vegetales, miel entre otros (IARC, 2015).

Figura 2. Esquema de sistemas agrícolas que utilizan grandes cantidades de agroquímicos (arriba) y que usan métodos combinados de control de malezas, plagas, y un sistema de policultivo (abajo).

Algunas alternativas, son el diseño de agroecosistemas, basados en la combinación de métodos alternativos a pesticidas, para controlar las poblaciones de malezas e insectos, pero mantener la biodiversidad, así como la siembra de policultivos y el uso de bioherbicidas que provienen de compuestos químicos extraídos de plantas, entre otras medidas. Las parcelas donde existe una mayor diversidad, tanto de especies de interés comercial como de malezas, insectos y otros seres vivos, son agro ecosistemas con mayores herramientas genéticas (variabilidad genética) y diversidad de interacciones para responder a potenciales enfermedades y plagas (Figura 2). Incluso las malezas conocidas por su efecto negativo en los cultivos,  son hábitats y fuentes de alimento alternativos, y en poblaciones controladas permiten la presencia de insectos benéficos (como polinizadores o predadores), modulando positivamente las dinámicas alimenticias de los herbívoros. Por esta razón, la siembra de ciertas malezas en policultivos ha ganado popularidad como método alternativo al uso de agroquímicos (pesticidas) en prácticas agrícola sustentables, y actualmente se sabe que una mayor diversidad de malezas puede disminuir las plagas en los cultivos (Sarandón, 2014).

En la transición hacia sistemas alimentarios sustentables, mantener la biodiversidad en los agro ecosistemas, ya sea diversidad de especies de consumo, malezas, insectos etc. es una carta que juega a nuestro favor para asegurar la estabilidad ecológica y por lo tanto una producción a largo plazo.

Bibliografía consultada

Heap, I. (2026). The International Survey of Herbicide-Resistant Weeds. Recuperado de http://www.weedscience.org

International Agency for Research on Cancer (IARC). (2015). IARC Monographs on the evaluation of carcinogenic risks to humans: Glyphosate. World Health Organization. https://www.iarc.who.int/featured-news/media-centre-iarc-news-glyphosate/

Sarandón, S. J. (2014) El agroecosistema: Un ecosistema modificado. En: Agroecología. Bases teóricas para el diseño y manejo de agroecosistemas sustentables. Editores: Sarandón, S. J. y Flores, C. C., La Plata: Edulp: 100-130.

Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) (2026). Conceptos básicos sobre R4T. FAO. https://www.fao.org/tr4gn/conceptos-basicos-sobre-r4t/es/